Recursos para su estudio preparado por el Arq. Agustín Ribadeneira y Arq. Mishell Echeverria Profesores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central del Ecuador
jueves, noviembre 21, 2013
jueves, julio 11, 2013
sábado, mayo 25, 2013
El ejemplo de Frank Gehry
La arquitectura internacional ofrece diversos ejemplos de esta actitud. La más espléndida muestra de esta posición la constituyen la arquitectura y el diseño de Frank Gehry (1929), un canadiense apellidado en realidad Goldberg y afincado en California.
Gehry ha desarrollado una obra basada en el ensamblaje artesanal de diversas formas simples -prismas, cilindros, torres, esferas, corredores, etc.- en la cual caducidad y movilidad son términos complementarios.
Su obra constituiría la explicitación de la existencia de un área, la de Los Ángeles, con una clara tendencia a esta arquitectura dúctil, flexible y plástica como el arte.
En una ciudad basada en la movilidad del automóvil, en un contexto en continua mutación, la obra de Gehry arrancó de la explotación de las cualidades plásticas de materiales de .mala reputación, como cartón, alambre, maderas laminadas, telas metálicas, planchas prefabricadas, plomo, estucos semiindustriales, etc. Ello le ha permitido desarrollar una capacidad única en la utilización de los envoltorios arquitectónicos, promulgando una arquitectura táctil, basada en la textura de cada material como todo ornamento y en la variedad cromática como reflejo de las arquitecturas populares.
Su propia casa en Santa Mónica, California (1977-1978) -realizada por fases, como "collage de materiales baratos-, y sus diseños de muebles de cartón (desde 1969) serían una primera muestra de esta vía.
Gehry demuestra cómo en su obra no está reñido este método desarrollado por colisión de volúmenes con la definición de un espacio extremadamente humano y cálido.
En su casa establece una nueva piel que envuelve el edificio existente y en la casa-estudio para Ron Davis (1970-1972) crea un contenedor lleno de espacios y elementos siempre diferentes y laberínticos; recrea la estructura del subconsciente.
Su método, basado por lo general en el choque y deconstrucción de los diversos volúmenes que forman el programa del edificio, le permite conseguir una mayor espontaneidad formal y variedad de usos. Influido por las arquitecturas y objetos populares, Gehry plantea proyectos que sean una fiesta de volúmenes, materiales, texturas, colores y objetos; proyectos en los cuales haya una densidad máxima de referencias. En su obra se manifiesta la colaboración con artistas plásticos como Ron Davis, Claes Oldenburg o Richard Serra y se expresa su simpatía hacia la experiencia de personas como Andy Warhol, Jasper Johns y otros. Algunas de sus últimas obras han llevado su método a resultados sumamente atractivos.
Un clarísimo ejemplo de su proximidad al arte de vanguardia es su intervención en unos antiguos almacenes para reconvertirlos en provisional Museo de arte contemporáneo de Los Ángeles (1983). Con un modesto presupuesto, Gehry realizó una obra que, por su calidad, se ha convertido en permanente.
El proyecto de Camp Good Times en Santa Mónica Mountains California (1984-1985), un complejo no realizado que hubiera alojado niños enfermos, consiste en una serie de edificios dispersos dedicados cada uno a funciones distintas siguiendo diferentes formas simbólicas: olas de agua congeladas sirven para albergar el comedor, el anfiteatro y los dormitorios; el casco invertido de un barco es un porche; hay velas sobre la cubierta de la enfermería; un envase de leche es la cocina; al fondo se vislumbra un molino. Se trata siempre de referencias al agua, a lo líquido, en un lugar tan seco como Santa Mónica Mountains.
Realizado en colaboración con Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen, intentando difuminar siempre las fronteras entre arte y arquitectura, este proyecto se asemeja en su morfología de objetos dispersos a las colecciones de obras y maquetas de Oldenburg. Evidentemente, este mecanismo del *object trouvé" entronca con la tradición del Surrealismo y el Pop Art.
El proyecto para Chiat/Day en Main Street en Venice, California ( 1975- 199 1 ) recurre a un gesto iconográfico: la puerta gigante está constituida por un binocular colocado verticalmente, ideado por Oldenburg, que se refiere a la puerta clásica escoltada por dos columnas.
El reciente proyecto de rascacielos para el Cleveland Tribune (1989) está culminado por un periódico gigante plegado, en espera de que lo que ahora es un gesto sobre la maqueta algún día se convierta en realidad.
Gehry ha sabido crear una vÍa nueva en la que los mecanismos del pop-art nunca degeneran en formas tradicionales sino que siempre renuevan el repertorio formal y significativo.
Gehry ha sido el arquitecto que de manera más convincente ha desplegado una obra arquitectónica que muestra la pérdida de los valores de permanencia y solidez en la arquitectura contemporánea y que se ha situado en las antípodas del ansia de monumentalidad y trascendencia planteado por Louis L Kahn. Gehry también se sitúa en una vÍa nueva que no traba)a a partir de ninguno a priori tipológico, sino que desmembra cada programa, asignando formas a cada función distinta y articulando una estructura común que mantenga viva la fuerza y tensión de unas formas que conservan todas sus posibilidades de crear, evolucionar y vivir.
En definitiva, la fragilidad de la obra de Gehry está relacionada con su artisticidad y con su exploración de la región de lo inconsciente.
Y lo que pretende Gehry es que su obra no sea valorada por los atributos tradicionales de durabilidad o monumentalidad sino que sea capaz de permanecer por el valor que le da el ser considerada una obra de arte y por el sentido que los usuarios le otorgan con su uso, instrumentalidad y satisfacción.
Josep María Montaner: Después del movimiento moderno
Gehry ha desarrollado una obra basada en el ensamblaje artesanal de diversas formas simples -prismas, cilindros, torres, esferas, corredores, etc.- en la cual caducidad y movilidad son términos complementarios.
Su obra constituiría la explicitación de la existencia de un área, la de Los Ángeles, con una clara tendencia a esta arquitectura dúctil, flexible y plástica como el arte.
En una ciudad basada en la movilidad del automóvil, en un contexto en continua mutación, la obra de Gehry arrancó de la explotación de las cualidades plásticas de materiales de .mala reputación, como cartón, alambre, maderas laminadas, telas metálicas, planchas prefabricadas, plomo, estucos semiindustriales, etc. Ello le ha permitido desarrollar una capacidad única en la utilización de los envoltorios arquitectónicos, promulgando una arquitectura táctil, basada en la textura de cada material como todo ornamento y en la variedad cromática como reflejo de las arquitecturas populares.
Su propia casa en Santa Mónica, California (1977-1978) -realizada por fases, como "collage de materiales baratos-, y sus diseños de muebles de cartón (desde 1969) serían una primera muestra de esta vía.
Gehry demuestra cómo en su obra no está reñido este método desarrollado por colisión de volúmenes con la definición de un espacio extremadamente humano y cálido.
En su casa establece una nueva piel que envuelve el edificio existente y en la casa-estudio para Ron Davis (1970-1972) crea un contenedor lleno de espacios y elementos siempre diferentes y laberínticos; recrea la estructura del subconsciente.
Su método, basado por lo general en el choque y deconstrucción de los diversos volúmenes que forman el programa del edificio, le permite conseguir una mayor espontaneidad formal y variedad de usos. Influido por las arquitecturas y objetos populares, Gehry plantea proyectos que sean una fiesta de volúmenes, materiales, texturas, colores y objetos; proyectos en los cuales haya una densidad máxima de referencias. En su obra se manifiesta la colaboración con artistas plásticos como Ron Davis, Claes Oldenburg o Richard Serra y se expresa su simpatía hacia la experiencia de personas como Andy Warhol, Jasper Johns y otros. Algunas de sus últimas obras han llevado su método a resultados sumamente atractivos.
Un clarísimo ejemplo de su proximidad al arte de vanguardia es su intervención en unos antiguos almacenes para reconvertirlos en provisional Museo de arte contemporáneo de Los Ángeles (1983). Con un modesto presupuesto, Gehry realizó una obra que, por su calidad, se ha convertido en permanente.
El proyecto de Camp Good Times en Santa Mónica Mountains California (1984-1985), un complejo no realizado que hubiera alojado niños enfermos, consiste en una serie de edificios dispersos dedicados cada uno a funciones distintas siguiendo diferentes formas simbólicas: olas de agua congeladas sirven para albergar el comedor, el anfiteatro y los dormitorios; el casco invertido de un barco es un porche; hay velas sobre la cubierta de la enfermería; un envase de leche es la cocina; al fondo se vislumbra un molino. Se trata siempre de referencias al agua, a lo líquido, en un lugar tan seco como Santa Mónica Mountains.
Realizado en colaboración con Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen, intentando difuminar siempre las fronteras entre arte y arquitectura, este proyecto se asemeja en su morfología de objetos dispersos a las colecciones de obras y maquetas de Oldenburg. Evidentemente, este mecanismo del *object trouvé" entronca con la tradición del Surrealismo y el Pop Art.
El proyecto para Chiat/Day en Main Street en Venice, California ( 1975- 199 1 ) recurre a un gesto iconográfico: la puerta gigante está constituida por un binocular colocado verticalmente, ideado por Oldenburg, que se refiere a la puerta clásica escoltada por dos columnas.
El reciente proyecto de rascacielos para el Cleveland Tribune (1989) está culminado por un periódico gigante plegado, en espera de que lo que ahora es un gesto sobre la maqueta algún día se convierta en realidad.
Gehry ha sabido crear una vÍa nueva en la que los mecanismos del pop-art nunca degeneran en formas tradicionales sino que siempre renuevan el repertorio formal y significativo.
Gehry ha sido el arquitecto que de manera más convincente ha desplegado una obra arquitectónica que muestra la pérdida de los valores de permanencia y solidez en la arquitectura contemporánea y que se ha situado en las antípodas del ansia de monumentalidad y trascendencia planteado por Louis L Kahn. Gehry también se sitúa en una vÍa nueva que no traba)a a partir de ninguno a priori tipológico, sino que desmembra cada programa, asignando formas a cada función distinta y articulando una estructura común que mantenga viva la fuerza y tensión de unas formas que conservan todas sus posibilidades de crear, evolucionar y vivir.
En definitiva, la fragilidad de la obra de Gehry está relacionada con su artisticidad y con su exploración de la región de lo inconsciente.
Y lo que pretende Gehry es que su obra no sea valorada por los atributos tradicionales de durabilidad o monumentalidad sino que sea capaz de permanecer por el valor que le da el ser considerada una obra de arte y por el sentido que los usuarios le otorgan con su uso, instrumentalidad y satisfacción.
Josep María Montaner: Después del movimiento moderno
La aportación teórica de Alison y Peter Smithson
La curiosa relación conceptual y figurativa establecida entre estas diversas corrientes generó propuestas realmente innovadoras. lJrban Structuring, el texto que en 1967 publicaron los Smithson y que a la vez explicitaba muchas de las ideas de las reuniones del Team 10, fue la propuesta más completa y ordenada de las nuevas posibilidades de la revisión formal que en las intervenciones urbanas podían aparecer.
Urban Structuring, que se inicia con unas fotos de Nigel Henderson mostrando la vitalidad de las calles tradicionales y populares, explicita el fuerte papel que en los años cincuenta tuvieron las ciencias sociales -es decir, la psicología social, la antropología y la sociología- y muestra también una actitud liberal y paternalista de acercamiento a las maneras populares, una cierta versión londinense de lo que en Roma sucedía con el neorrealismo.
En este texto se introducen cinco nuevos conceptos urbanos para superar los conceptos tradicionales y a la vez revisar gran parte de los principios del urbanismo racionalista.
Estos conceptos son los de modelo de asociación, identidad, modelo de crecimiento, clúster y movilidad.
El concepto más representativo es el de clúster, ya que es el que más se acerca a la idea de estructura formal. Es difícilmente traducible y es asimilable a la idea morfológica de racimo. Los Smithson escriben a propósito: La palabra clúster fue introducida por primera vez en el X CIAM de Dubrovnik en 1956. "El objetivo del Team 10, organizador de los trabajos para el congreso, según las directrices del Manifiesto de Doorn, era el de demostrar que se debía elaborar una forma específica de hábitat para cada situación particular. Para aclarar este punto preparamos para el congreso cinco proyectos para situaciones particulares. En cada uno el modelo de desarrollo era, al mismo tiempo, libre y sin embargo sistematizado. A esta forma de organización la llamamos clúster.
La palabra clúster, que sirve para indicar un modelo específico de asociación, ha sido introducida para reemplazar grupos de conceptos como "casa, calle, distrito, ciudad" (subdivisiones de la comunidad) o "manzana, pueblo, ciudad" (entidades de grupo), que en la actualidad están ya demasiado cargadas de implicaciones históricas.
Cualquier reagrupamiento es un clúster; clúster es una especie de término comodín que se usa durante el período de creación de nuevas tipologías.
Se han emprendido algunos estudios sobre la naturaleza del clúster. Estos estudios, cuyas condiciones eran en la mayoría de los casos ficticias y no reales, tenían como intención demostrar, en términos de formas reales, que era posible una nueva aproximación a la urbanística. En otras palabras se tenía que presentar una "imagen", defendiendo una nueva estética y un nuevo modo de vida. A principios de los años cincuenta era necesario mirar las pinturas de Pollock y las esculturas de Paolozzi para obtener un sistema completo de imágenes, un orden con una estructura y una cierta tensión, en que cada parte correspondiera, de una manera novedosa, a un nuevo sistema de relaciones.
Nuestra tesis sostiene que para cada forma de asociación existe un modelo inherente de edificio. "
Este texto muestra cómo esta búsqueda de un nuevo repertorio formal en la arquitectura recurre a figuraciones que provienen del expresionismo abstracto, del art brut e incluso el pop art. Todo ello sobre la base de la visión del nuevo humanismo conformado por la eclosión de las ciencias sociales modernas y por el pensamiento del existencialismo francés, en especial Jean-Paul Sartre y Marcel Camus.
Y esta visión de la ciudad que defienden los Smithson, en sintonía con otros arquitectos ingleses y otros miembros del Team 10, se basa en la idea de que la ciudad, además de contemplarse con los ojos disciplinares del técnico, se debe entender como lugar de otras muchas manifestaciones humanas y materiales: la atmósfera, el color y la luz de cada rincón de la ciudad, la gente y los niños jugando, Ios árboles, los automóviles, los autobuses y las cabinas telefónicas; toda una serie de fenómenos y diseños urbanos que en cada ciudad y cultura son diversos. Lógicamente las ideas expresadas en Urban Structuring constituyen una fuerte crítica a la producción masiva de vivienda en Europa; sin las realizaciones de vivienda masiva de los años cincuenta-en concreto las new towns británicas-, no se puede entender la respuesta de Urban Structuring. En este texto, como en otros contemporáneos, aparecen críticas que las siguientes new towns intentarán integrar. Por ejemplo, la flexibilidad del Strategic Plan., en Milton Keynes obedecerá en parte al concepto smithsoniano de "modelo de crecimiento".
Una obra de los Smithson -Robin Hood Gardens, Londres, 1969- 1975. -, en un área periférica de Londres y una obra de Candilis, Josic y Woods -Toulouse-le-Mirail (1962- 1975), al sur de Francia- constituyen posiblemente los ejemplos más completos de la aplicación en intervenciones urbanas de las ideas expuestas en Urban Structuilng y defendidas por gran parte de los miembros del Team 10.
Robin Hood Gardens está formado por dos bloques de forma irregular, orientados hacia un espacio interior libre. Cada bloque es como un muro hacia el entorno urbano, con una fachada más cerrada hacia la calle y otra más abierta hacia el interior. Los tipos de vivienda son tríplex, a los que se accede por corredor. La forma singular y sinuosa de los bloques surge como aplicación de la idea de clúster y como consecuencia del nuevo repertorio formal del expresionismo abstracto. Incluso el espacio central ajardinado pertenece a este nuevo universo formal: a partir de los derribos, cascotes y restos de la obra se configuraron dos montículos regulares -uno gigante y otro pequeño- simplemente cubiertos por césped. Una intervención, por lo tanto, estrictamente próxima al arte conceptual y al land-art.
El peculiar y marginal papel que en el contexto social británico se otorga a los intelectuales, en concreto a aquellos arquitectos más intelectuales y menos productivistas, que casi nunca gozan de encargos oficiales, es una de las razones -junto a otras razones como la atomización de tendencias en la arquitectura inglesa que explican por qué los Smithson nunca han gozado de la suficiente credibilidad como para convertirse en líderes o representantes de la arquitectura británica.
También la evolución que va en un período de tiempo muy corto de los rascacielos de Mies o las "Unité d'habitation" de Le Corbusier a la propuesta de los Smithson para el The Economist es claramente expresiva de este proceso de descomposición del monolitismo y autonomía del edificio de la ciudad, de disolución del mito del prisma puro. En este sentido, para parte de los arquitectos de la "tercera generación", la continuidad del espíritu de la modernidad, en sintonía con el énfasis puesto en el humanismo, conlleva el cuidadoso tratamiento de los espacios para circular, reunirse, identificarse.
El conjunto del The Economist, en Saint James Street, Londres (1959-1964) se resuelve según tres edificios, teniendo cada uno de ellos una altura y un tratamiento de fachadas diverso, en la medida que además tienen usos diversos. El más alto es el destinado a las oficinas del The Economist, el intermedio está dedicado a apartamentos, siguiendo la escala de los edificios residenciales cercanos y el más bajo, de forma achaflanada, alberga un banco y alguna tienda, estando organizado en su interior por una escalera mecánica en diagonal.
No se trata, por lo tanto, de una torre sino tres, que además definen entre ellas un espacio urbano tan importante como ellas mismas. Cada una está recubierta por un complicado sistema de aplacados de piedra ocre sobre la estructura para dar la sensación de esbeltez e integrarse al ambiente cromático y textural del barrio neoclásico.
Cada cuerpo expresa claramente la base y la coronación del edificio; incluso las esquinas están achaflanadas para suavizar las relaciones de los edificios con los alrededores. Para la proyectación de este complejo los Smithson recurrieron al estudio detallado del efecto de cada fachada en el entorno, en lo que Ernesto N. Rogers había denominado las .preexistencias ambientales".
Pero los Smithson no pretendían, en absoluto, enfrentarse al Movimiento Moderno. Al contrario, incluso para desmarcarse claramente de las maniobras historicistas de los arquitectos italianos, los Smithson recopilan a lo largo de 1955 y 1956, para publicar en -1965, una selección de las obras más paradigmáticas y potentes del período '1915-1929, en un libro que titulan the Heroic Period of Modern Architecture, En este libro, que vuelve a reeditarse en 1981, se presentan las imágenes más contundentes, brutalistas y auténticas que intentaran desarrollar en su propia arquitectura: los manifiestos de De Stijl, del purismo de Le Corbusier, de Mies, de la Bauhaus y del constructivismo.
José María Montaner: Después del movimiento moderno.
Urban Structuring, que se inicia con unas fotos de Nigel Henderson mostrando la vitalidad de las calles tradicionales y populares, explicita el fuerte papel que en los años cincuenta tuvieron las ciencias sociales -es decir, la psicología social, la antropología y la sociología- y muestra también una actitud liberal y paternalista de acercamiento a las maneras populares, una cierta versión londinense de lo que en Roma sucedía con el neorrealismo.
En este texto se introducen cinco nuevos conceptos urbanos para superar los conceptos tradicionales y a la vez revisar gran parte de los principios del urbanismo racionalista.
Estos conceptos son los de modelo de asociación, identidad, modelo de crecimiento, clúster y movilidad.
El concepto más representativo es el de clúster, ya que es el que más se acerca a la idea de estructura formal. Es difícilmente traducible y es asimilable a la idea morfológica de racimo. Los Smithson escriben a propósito: La palabra clúster fue introducida por primera vez en el X CIAM de Dubrovnik en 1956. "El objetivo del Team 10, organizador de los trabajos para el congreso, según las directrices del Manifiesto de Doorn, era el de demostrar que se debía elaborar una forma específica de hábitat para cada situación particular. Para aclarar este punto preparamos para el congreso cinco proyectos para situaciones particulares. En cada uno el modelo de desarrollo era, al mismo tiempo, libre y sin embargo sistematizado. A esta forma de organización la llamamos clúster.
La palabra clúster, que sirve para indicar un modelo específico de asociación, ha sido introducida para reemplazar grupos de conceptos como "casa, calle, distrito, ciudad" (subdivisiones de la comunidad) o "manzana, pueblo, ciudad" (entidades de grupo), que en la actualidad están ya demasiado cargadas de implicaciones históricas.
Cualquier reagrupamiento es un clúster; clúster es una especie de término comodín que se usa durante el período de creación de nuevas tipologías.
Se han emprendido algunos estudios sobre la naturaleza del clúster. Estos estudios, cuyas condiciones eran en la mayoría de los casos ficticias y no reales, tenían como intención demostrar, en términos de formas reales, que era posible una nueva aproximación a la urbanística. En otras palabras se tenía que presentar una "imagen", defendiendo una nueva estética y un nuevo modo de vida. A principios de los años cincuenta era necesario mirar las pinturas de Pollock y las esculturas de Paolozzi para obtener un sistema completo de imágenes, un orden con una estructura y una cierta tensión, en que cada parte correspondiera, de una manera novedosa, a un nuevo sistema de relaciones.
Nuestra tesis sostiene que para cada forma de asociación existe un modelo inherente de edificio. "
Este texto muestra cómo esta búsqueda de un nuevo repertorio formal en la arquitectura recurre a figuraciones que provienen del expresionismo abstracto, del art brut e incluso el pop art. Todo ello sobre la base de la visión del nuevo humanismo conformado por la eclosión de las ciencias sociales modernas y por el pensamiento del existencialismo francés, en especial Jean-Paul Sartre y Marcel Camus.
Y esta visión de la ciudad que defienden los Smithson, en sintonía con otros arquitectos ingleses y otros miembros del Team 10, se basa en la idea de que la ciudad, además de contemplarse con los ojos disciplinares del técnico, se debe entender como lugar de otras muchas manifestaciones humanas y materiales: la atmósfera, el color y la luz de cada rincón de la ciudad, la gente y los niños jugando, Ios árboles, los automóviles, los autobuses y las cabinas telefónicas; toda una serie de fenómenos y diseños urbanos que en cada ciudad y cultura son diversos. Lógicamente las ideas expresadas en Urban Structuring constituyen una fuerte crítica a la producción masiva de vivienda en Europa; sin las realizaciones de vivienda masiva de los años cincuenta-en concreto las new towns británicas-, no se puede entender la respuesta de Urban Structuring. En este texto, como en otros contemporáneos, aparecen críticas que las siguientes new towns intentarán integrar. Por ejemplo, la flexibilidad del Strategic Plan., en Milton Keynes obedecerá en parte al concepto smithsoniano de "modelo de crecimiento".
Una obra de los Smithson -Robin Hood Gardens, Londres, 1969- 1975. -, en un área periférica de Londres y una obra de Candilis, Josic y Woods -Toulouse-le-Mirail (1962- 1975), al sur de Francia- constituyen posiblemente los ejemplos más completos de la aplicación en intervenciones urbanas de las ideas expuestas en Urban Structuilng y defendidas por gran parte de los miembros del Team 10.
Robin Hood Gardens está formado por dos bloques de forma irregular, orientados hacia un espacio interior libre. Cada bloque es como un muro hacia el entorno urbano, con una fachada más cerrada hacia la calle y otra más abierta hacia el interior. Los tipos de vivienda son tríplex, a los que se accede por corredor. La forma singular y sinuosa de los bloques surge como aplicación de la idea de clúster y como consecuencia del nuevo repertorio formal del expresionismo abstracto. Incluso el espacio central ajardinado pertenece a este nuevo universo formal: a partir de los derribos, cascotes y restos de la obra se configuraron dos montículos regulares -uno gigante y otro pequeño- simplemente cubiertos por césped. Una intervención, por lo tanto, estrictamente próxima al arte conceptual y al land-art.
El peculiar y marginal papel que en el contexto social británico se otorga a los intelectuales, en concreto a aquellos arquitectos más intelectuales y menos productivistas, que casi nunca gozan de encargos oficiales, es una de las razones -junto a otras razones como la atomización de tendencias en la arquitectura inglesa que explican por qué los Smithson nunca han gozado de la suficiente credibilidad como para convertirse en líderes o representantes de la arquitectura británica.
También la evolución que va en un período de tiempo muy corto de los rascacielos de Mies o las "Unité d'habitation" de Le Corbusier a la propuesta de los Smithson para el The Economist es claramente expresiva de este proceso de descomposición del monolitismo y autonomía del edificio de la ciudad, de disolución del mito del prisma puro. En este sentido, para parte de los arquitectos de la "tercera generación", la continuidad del espíritu de la modernidad, en sintonía con el énfasis puesto en el humanismo, conlleva el cuidadoso tratamiento de los espacios para circular, reunirse, identificarse.
El conjunto del The Economist, en Saint James Street, Londres (1959-1964) se resuelve según tres edificios, teniendo cada uno de ellos una altura y un tratamiento de fachadas diverso, en la medida que además tienen usos diversos. El más alto es el destinado a las oficinas del The Economist, el intermedio está dedicado a apartamentos, siguiendo la escala de los edificios residenciales cercanos y el más bajo, de forma achaflanada, alberga un banco y alguna tienda, estando organizado en su interior por una escalera mecánica en diagonal.
No se trata, por lo tanto, de una torre sino tres, que además definen entre ellas un espacio urbano tan importante como ellas mismas. Cada una está recubierta por un complicado sistema de aplacados de piedra ocre sobre la estructura para dar la sensación de esbeltez e integrarse al ambiente cromático y textural del barrio neoclásico.
Cada cuerpo expresa claramente la base y la coronación del edificio; incluso las esquinas están achaflanadas para suavizar las relaciones de los edificios con los alrededores. Para la proyectación de este complejo los Smithson recurrieron al estudio detallado del efecto de cada fachada en el entorno, en lo que Ernesto N. Rogers había denominado las .preexistencias ambientales".
Pero los Smithson no pretendían, en absoluto, enfrentarse al Movimiento Moderno. Al contrario, incluso para desmarcarse claramente de las maniobras historicistas de los arquitectos italianos, los Smithson recopilan a lo largo de 1955 y 1956, para publicar en -1965, una selección de las obras más paradigmáticas y potentes del período '1915-1929, en un libro que titulan the Heroic Period of Modern Architecture, En este libro, que vuelve a reeditarse en 1981, se presentan las imágenes más contundentes, brutalistas y auténticas que intentaran desarrollar en su propia arquitectura: los manifiestos de De Stijl, del purismo de Le Corbusier, de Mies, de la Bauhaus y del constructivismo.
José María Montaner: Después del movimiento moderno.
miércoles, abril 24, 2013
miércoles, enero 09, 2013
jueves, junio 28, 2012
·Estilo Internacional: la arquitectura desde 1922; Nueva York, 1932
The International Style: Architecture Since 1922,
Nueva York 1932
Henry-Russell Hitchcock (1903-1987)
Philip Johnson (1906-2005)
Henry-Russell Hitchcock (1903-1987)
Philip Johnson (1906-2005)
Este libro, el manifiesto arquitectónico norteamericano más importante anterior a Complejidad y Contradicción en Arquitectura, 1926, de Robert Venturi, surgió en el contexto de una exposición organizada por el Museum of Modern Art en 1932, la primera exposición sobre arquitectura que se desarrollaba en ese Museo de Nueva York, inaugurado dos años antes. Philip Johnson, primer comisario de la sección de arquitectura del museo hasta 1934, el historiador Henry-Russell Hitchcock y Alfred H. Barr, director del museo, desarrollaron la idea en otoño de 1930. La preparación corrió a cargo sobre todo de Johnson, a quien años antes Hitchcock había llamado la atención sobre la arquitectura moderna, durante sus viajes por Europa, en una visita a la Exposición Alemana de Arquitectura (1931) en Berlín y durante sus conversaciones con arquitectos como Ludwig Mies van der Rohe, Walter Gropius, Erich Mendelsohn, Jacobus Johannes Pieter Oud y Le Corbusier. La exposición, titulada: “Modern Architecture: Internacional Exhibition”, fue inaugurada el 10 de febrero de 1932. Su objeto eran las obras construidas, entre otros, por Mies van der Rohe, Walter Gropius, Hans Scharoun, Otto Haesler, Le Corbusier y Alvar Aalto, así como por otros arquitectos procedentes de Austria, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Francia, Holanda, Italia, Japón, España, Suecia, Suiza y la Unión Soviética, pero también por norteamericanos como Raymond Hood, Frank Lloyd Wright, Howe & Lescaze y Richard Neutra. Solo se presentaron obras realmente construidas, ningún proyecto visionario, tampoco los de los constructivistas rusos. La exposición se centro en cuatro obras: villa Savoie de Le Corbusier (1930), Casa Tugendhat de Mies van der Rohe (1930), que Johnson consideraba la obra más importante de la arquitectura moderna, la “Casa de la Mesa” de Frank lloyd Wright en Denver (1931) y la casa del holandés Peter Oud acababa de construir para la madre de Johnson en Pinehurst. Además había una sección sobre construcción de viviendas de la que se ocupó el crítico Lewis Mumford. La exposición fue reconstruida en 1992 por Terence Riley en la Universidad de Columbia. El libro “The International Style: Architecture Since 1922” fue escrito durante los preparativos de la exposición. Contiene 138 ilustraciones, vistas fotográficas de exteriores e interiores, así como plantas por orden alfabético de los arquitectos, para evitar cualquier diferenciación nacional. El texto, relativamente breve, acompañado de una introducción de Alfred Barr, procede de la pluma de Hitchcock; Johnson sólo lo corrigió. El texto no solo trata las diferentes obras, sino que intenta deducir una definición de estilo de las propiedades comunes de la nueva arquitectura, siguiendo el análisis de formas propio de la historia del arte. La idea fundamental es la siguiente: las nuevas obras que aquí se exponen representan el estilo arquitectónico vigente en el presente, y este estilo es universal y único, como sucedía con los estilos en las diferentes épocas de la historia del arte, como el gótico o el barroco. Hitchcock diferencia este nuevo estilo no solo del historicismo del siglo XIX, ya superado, sino también de la nueva arquitectura anterior a la Primera Guerra Mundial, como la de Peter Behrens, Otto Wagner, Auguste Perret y también Frank Lloyd Wright, que denomina “semi-moderna”. Para él, los pioneros y primeras filas de este estilo eran Walter Gropius, J.J.P.Oud, Le Corbusier y Mies van der Rohe, así como –en un segundo plano- Gerrit Rietveld y Erich Mendelsohn. Hitchcock rechaza de plano la tesis funcionalista de muchos arquitectos para quienes el elemento estético no tiene importancia en la arquitectura de la era industrial, pues la forma surge por sí misma de la lógica del cumplimiento de una función y de la adecuación a la técnica; opone a esta tesis la diferencia esencial entre arquitectura y construcción y subraya el carácter artístico, también de la arquitectura moderna. Hitchcock define como propiedades constitutivas de la estética del nuevo estilo tres principios fundamentales: en primer lugar, la arquitectura ya no se considera como masa, sino como volumen. En lugar de un muro macizo de mampostería, el espacio se compone de superficies y planos; en la claridad geométrica de sus superficies lisas, el volumen parece inmaterial e ingrávido. El segundo principio es la regularidad, que sustituye a la geometría axial; ahora bien, no se trata de la monotonía de una regularidad absoluta, sino de la composición rítmica de formas regulares. El tercer principio es la renuncia a toda decoración; su lugar lo ocupan la elegancia del material, la perfección técnica de los detalles y las proporciones adecuadas como cualidades estéticas. Estos tres principios definen una estética de la forma matemática abstracta que se corresponde con la pintura abstracta. Hitchcock explica la aplicación de estos principios con ejemplos tomados de las ilustraciones del libro y proporciona recetas a los arquitectos para evitar errores. En el prólogo de una reedición de 1965, Hitchcock expuso que, cuando se publicó, lo más llamativo de su libro no era tanto lo que en él se decía como el momento es el que se hacían esas afirmaciones. Cuando salió a la luz en 1932, era la primera vez que se trataba la arquitectura moderna aplicando el método de análisis de formas y el concepto científico de estilo propio de la historia del arte. El objetivo era mostrar a los arquitectos norteamericanos que existía un estilo contemporáneo de validez universal, aunque en Estados Unidos no se hubiera dado aún a conocer. El concepto de “Estilo Internacional” propugnado por Hitchcock y Johnson se inspira en la obra de Walter Gropius “Internationale Architektur” (“Arquitectura Internacional”, libros de la Bauhaus I, 1925) y en el concepto de “estilo internacional hacia 1400”. Objeto de crítica fue que el libro sigue casi exclusivamente un punto de vista estético, mientras que el aspecto social de la nueva arquitectura, que Lewis Mumford había subrayado en el catálogo de la exposición, solo se trata en un breve capítulo final, que lleva el título con la palabra alemana The Siedlung (la urbanización). En 1951, Henry-Russell Hitchcock relativizó bastantes de las tesis defendidas en su libro de 1932, en un artículo titulado “The Internacional Style Twenty Years After”, que se publicó en la Architectural Record. Ahora veía que el estilo internacional estaba llegando a su fin y pensaba que esa validez absoluta del carácter racionalista de la arquitectura, propugnada en aquel entonces, había resultado un error histórico, pues esa misma validez histórica la poseían otras corrientes existentes en los años veinte. Así lo subrayaba ahora, sobre todo frente a Frank Lloyd Wright, quien en 1932 había protestado contra la exposición, a la que acusó de propaganda, amenazando con retirarse. En su libro, Hitchcock ni siquiera mencionaba a Wright. La exposición de 1932, que, después del Museum of Modern Art, se expuso en otras 13 ciudades de Estados Unidos, y el libro despertaron un gran eco. Prepararon el camino para la llamada de Gropius a la Universidad de Harvard (1937) y la de Mies van der Rohe a la de Chicago (1938) y, en general, para el cambio de dirección en la arquitectura norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial.
Teoría de la Arquitectura, del renacimiento a la actualidad. Koln, 2006, Editorial Taschen
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estilo internacional,
Phillip Johnson
jueves, mayo 31, 2012
WILLIAM MORRIS (1834.1896)
La
actividad de William Morris (1834-1896) se desenvuelve en varios campos y a
diversos niveles, desde el arte a la política, del artesanado al comercio, del
directo impulso individual a la promoción de movimientos colectivos, de la
actividad práctica a la formulación teórica. Los hechos más importantes de su
biografía son: los estudios en Oxford; la experiencia (interrumpida) en el
campo de la arquitectura; su asociación con los prerrafaelistas; la
construcción de su vivienda, la Casa Roja, proyectada por Ph. Webb, pero
decorada por él; su actividad política, desarrollada primero en el ala radical
del partido liberal y después en la Socialist-League; la
apertura de la firma Morris, Marshall, Faulkner & Co., fabricante de
muebles, tejidos y elementos de decoración; la fundación de un taller de
tipografía, la Kelm- scott Press; la institución del Art
Workers Guilcl; la promoción en 1888 de las exposiciones de Arts and Crafts,
expresión que ha continuado denotando la totalidad del movimiento originado
por su obra.
Comparando
la posición de Morris con la de sus predecesores, podemos decir que el soporte
ideológico de la actividad de Pugin es el catolicismo, y el de Ruskin, el esteticismo,
primero, y el moralismo social, después, mientras que la obra de Morris
encuentra su salida más coherente en el socialismo, sin importar su ortodoxia
en la línea marxista.
Hereda
de Ruskin la valoración social del arte, la profunda adhesión al trabajo y al
gusto medievales, la aversión por la producción industrial de su época, etc.,
pero proporciona una explicación menos intuitiva, más lógica y coherente que la
de Ruskin de estos aspectos, ya tradicionales para el Gothic
Revival. Mediante una evolución racional señala también un modo
de superar las contradicicones de su tiempo. En este sentido Morris no es un
moralista, sino un auténtico reformador.
Parte
de la consideración de Ruskin de que el arte es la expresión del placer del
trabajo, y como casi todos los hombres viven de su propio trabajo, dedicándole
la mayor parte de su vida, es un gran perjuicio social mecanizarlo,
despojarlo de toda participación humana. Esto no se refiere sólo al artesano,
sino que, traduciéndose en la calidad del producto manufacturado, afecta a todos
los que disfrutan de la producción. El arte, por tanto, no es un fenómeno
meramente estético, sino «un importante sustento de la vida». Desde este
presupuesto, Morris extiende la idea del arte a todo el mundo de la vida: no
se refiere sólo a la pintura, a la escultura y a la arquitectura, sino también
a las formas y colores de todos los objetos útiles, a la disposición de los
campos, a la red de carreteras, a la administración de la ciudad, etc. Desde
esta visión amplia y cualificadora del arte tóma cuerpo el método de
consideración unitario que en el Movimiento Moderno afectará a todos los
sectores del proyecto, desde el diseño del artículo: más modesto hasta la
urbanística. La encarnación de este principio unitario nos la ofrece la propia
arquitectura, allí donde se entienda de acuerdo con su célebre definición por
la que «representa el conjunto de las modificaciones y de las alteraciones
llevadas a cabo sobre la superficie terrestre en virtud de las necesidades huma-
nías, exceptuado el puro desierto».
Y
si
esto es la arquitectura, nadie puede desinteresarse ni confiarla
exclusivamente a un grupo de técnicos: el arte y la arquitectura se convierten
así en un problema eminentemente político. Es éste carácter político, como se
ha dicho, el que va a diferenciar positivamente la contribución de Morris de la
de Ruskin. Además, contrariamente a la idea convencional que de él se tiene
como simple ejecutor de las teorías de su maestro y como medievalista
anacrónico, Morris, aun confundiendo a veces el sistema corporativo medieval
con el socialismo moderno, y no teniendo otro modelo disponible que el gusto y
el «espíritu» del gótico, tuvo un sentido muy vivo de la historicidad de su
tiempo. Gracias al socialismo comprendió que lo negativo de la producción
industrial no estaba tanto en los medios de producción como en el modo en que
se gestaba: las verdaderas causas de los males de la ciudad moderna y de la
crisis artística y proyectual son el sistema liberal, el mercantilismo, la ley
del máximo beneficio, pero no las máquinas; «las maravillosas máquinas
—escribe—, que en manos de los hombres justos y previsores habrían podido
minimizar la fatiga y mejorar la vida de la raza humana, se usan, sin embargo,
para fines contrarios». También gracias al socialismo reconoce que entre tantos
males de la revolución industrial ha surgido una realidad positiva: la
potencia creciente de la clase trabajadora. Además, identificando en el ritmo
de la producción el mayor desequilibrio del trabajo mecánico, en cuanto que
impone la máxima cantidad en menoscabo de la calidad y de las condiciones
laborales, Morris observa: «es lamentable que la civilización se haya impuesto
y que ahora sea imposible de limitar y controlar; esto resulta, al menos, en el
estado actual de las cosas, pero, teniendo en cuenta el portentoso cambio que
introduce la mecanización, bien puede ser que produzca daños más graves:
aniquilará, de hecho, el arte tal y como lo entendemos ahora, a menos que sea
sustituido por un nuevo arte; pero probablemente, queramos o no, destruirá
también lo que produce el odio del arte y así preparará el camino a un arte
nuevo cuyas formas nos son aún desconocidas» 21.
Como
se ve, la posibilidad de un cambio en la
función de las máquinas se admite sin reservas, unida a la consideración
de la muerte del arte —tema central
de la estética moderna—, o cuando menos de la muerte de un cierto tipo de arte
para dar vida a otro. En este sentido, la suya
ha demostrado ser una
auténtica profecía.
En especial, admitiendo el cambio de función en el uso de las máquinas, Morris
inicia ese intento de dar una calidad al producto industrial que constituye
otro de los fundamentos del Movimiento Moderno, y su actitud en esa dirección
es bastante más significativa que la asumida por otros como Cole, Laborde o
Viollet-le-Duc, que se habían adherido casi incondicionalmente a la industrialización.
De hecho, mientras que éstos querían resolver las contradicciones del sistema
productivo moderno desde dentro, por así decirlo, técnicamente, Morris, aun
alejándose del anacronismo de su maestro y reconociendo la irreversibilidad
del proceso en curso, sigue siendo un oponente del liberalismo industrial.
Cuando en la novela News from Nowhere, de 1890, entre muchas proposiciones
utópicas, mantiene la abolición de la fatiga, la sustitución del trabajo
mecánico por el creativo, la reducción de las necesidades superfluas y, por
tanto, la eliminación de la superproducción, Morris, basándose también en el
precepto de la Joy in labour, señala los modos de combatir lo que
Marx había definido como Entfremdung, es decir, la
escisión de la conciencia humana en dos partes ajenas, la alienación 22;
no sólo esto, sino que la problemática sociológico-productiva se ha revelado más
apremiante a medida que la civilización industrial ha ido evolucionando.
Por
lo que antecede podemos decir que en la obra de Morris pueden distinguirse una
previsión a largo plazo (la revolución social, el nacimiento de un arte radicalmente
diferente, la confianza en que la nueva clase tendrá del arte una idea más
sana, etc.) y unas realizaciones inmediatas (el interés y la práctica de las
artes aplicadas, la polémica reformadora, la fundación del movimiento Arts
and Crafts, etc). La palabra «entretanto», que aparece
continuamente en sus escritos y conferencias, indica su convicción de la
necesidad de actuar antes de que las modificaciones más radicales transformen
el sistema completo. Este doble aspecto, -revolucionario
y reformista, contribuye en gran manera al nacimiento del Movimiento
Moderno y define una orientación de crítica sociológica que ha caracterizado
la obra de los arquitectos y proyectistas de las generaciones sucesivas.
Como
conclusión de estas notas sobre la actividad de Morris, queremos hacer hincapié
en dos consideraciones. La primera tiende a superar el tópico que distingue una
parte más atrasada y una parle avanzada en su obra. Para nosotros este dualismo
carece de coherencia, y en ella no existe contradicción. En realidad, si bien
es cierto que la actividad de Morris en su conjunto pertenece al capítulo del
eclecticismo historicista, se ha dicho también que los aspectos aparentemente
fuera de su tiempo han de interpretarse como actitudes conscientes y
paradójicas para reforzar la unilateralidad de las ideas, para conseguir una
crítica más radical, para instituir un claro punto de referencia. Puesto que a
ellos se han referido muchos reformadores y que a partir de ellos ha tomado
vida la crítica a la ciudad industrial, debemos reconocer que sus fines han
sido plenamente alcanzados.
La
segunda consideración se refiere directamente a la relación entre arquitectura
y artes aplicadas. Morris se ocupó de estas últimas, pero su actividad incide
sobre la primera más que la de los propios arquitectos innovadores de su
época. Efectivamente, puesto que la reforma de todas las artes dependía de la
reforma de la sociedad, la arquitectura y la urbanística estaban demasiado
ligadas al sistema socioeconómico de la época, representaban sus efectos y su
reflejo; de aquí la dificultad de una intervención directa en estos sectores y
la inevitable caída en el formalismo de quienes intentaban hacer una revisión
desde dentro, es decir, disciplinarmente. Por el contrario, una vez teorizado
el principio unitario de las artes y ampliado así el campo artístico a
fenómenos anteriormente considerados ajenos, era precisamente el sector de las
manufacturas el que iba a ser reformado en primer lugar. Esto, si no era
exactamente la causa de la producción industrial, era sin duda uno de los
principíales anillos de su cadena; era una actividad muy directamente en
contacto con la máquina y el campo de mayor expansión, en una palabra, un
fenómeno que por varias razones estaba por encima de la arquitectura. Proponiendo
la cualificación del sector manufacturero y reclamando el interés de los
mejores artistas de la época sobre ese campo, Morris no sólo intuyó su valor
prioritario, sino que siendo grande tanto el número de los trabajadores como el
de los consumidores, influía potencialmente en toda la esfera social. La
reforma de la arquitectura y de la urbanística habría sido de tal modo una
consecuencia lógica.
Historia
de la Arquitectura Contemporánea
RENATO
DE FUSCO
Ed.BLUME,
1981
Etiquetas:
arts and crafts,
morris
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