jueves, mayo 31, 2012

AUGUSTUS WELBY PUGIN (1812-1852)



Edifices of the Middle Ages, And Corresponding Buildings of the Present Day
LONDRES 1836
Contrastes o analogia entre los nobles edificios de la Edad Media y las construcciones equivalentes de nuestra época
The True Principles of Pointed or Christian Architecture
LONDRES 1841
Los verdaderos pnncipios de la arquitectura ojival o cristiana

El arquitecto y decorador Augustus Welby Pugin rompe en sus escritos, por primera vez en Inglaterra, con la obligada referencia del lenguaje arquitectónico clásico. En su obra
Contrasts: Or, a paralel between the Noble Edifices of the Middle Ages, And Corresponding Buildings ofthe Present Day, publicada en 1836 (2º edición en 1841) asi como en The True Pnnciples of Pointed or Christian Architecture (1841), Pugin se presenta com el portavoz de una revisión fundamental de la historia de la arquitectura, ya que no interpreta la arquitectura antigua y del Renacimiento como un momento de esplendor sino como el síntoma de un declive: de ahora en adelante será la nueva referencia la arquitectura gótica de la Edad Media, de la que Pugin exige con fervor su rehabilitación en vistas a un gothic revival, un renacimiento gótico.
Sin embargo, Pugin no es el primer arquitecto inglés que alimenta esas ambiciones. Ya en el siglo XVIII, la arquitectura gótica fue entendida al menos como una alternativa estética al lenguaje arquitectónico clásico, aunque su uso se ciñera en un principio al jardín ornamental inglés como lo demuestran los ejemplos de Stove o Stourhead.
Habrá que esperar a las casas de campo de Horace Walpole (1717- 1797), Strawberry Hill (1750-1777) para que el gótico se erija en un contrapeso al clasicismo dominante, tal y como lo defendía un palladiano como Lord Burlington (1694-1753). Aunque la arquitectura de Walpole pretendía ciertamente ofrecer una demostración visual de la monotonía de la arquitectura clasicista, buscaba con su manifiesto de un concepto más amplio del gusto provocar en primer lugar unn ampliación del abanico estético de la arquitectura antes que recrear en su globalidad los principios arquitectónicos del gótico.
En cambio Pugin aboga por un rechazo radical de la arquitectura clásica que abarca ante todo unos contenidos extra arquitectónicos, más allá de aspectos meramente funcionales y arquitectónicos. La pasión de Pugin por la arquitectura gótica surgió sin duda de manera decisiva tras la colaboración con su padre. De origen francés, Augustus Charles Pugin (176Y- 1832) se instaló en Londres en 1792 y trabajó como arquitecto en el estudio del famoso John Nash (1752-1835). Asimismo el padre de Pugin alcanzó cierta fama sobre todo por sus publicaciones sobre la arquitectura gótica, como Specimens of Gothic Architecture, 1821-1828 (Ejemplos de arquitectura gótica), cuyo segundo tomo ya se editó con la colaboración de Augustus Welby Pugin. Cabe pensar que otros autores de principios del siglo XIX que empezaban a interesarse por el gótico, sobre todo desde un punto de vista arqueológico, han reforzado la convicción de Pugin de que algo extraordinario, sobre todo desde un punto de vista constructivo, se había conseguido con la arquitectura gótica. Con ese sentimiento define Pugin ya en su obra Contrasts un ideal funcionalista al entender lo bello como una «adecuación del proyecto con el objetivo propuesto». En The True Principles exige la sencillez de la construcción, a la que deberán someterse todos los ornamentos de la arquitectura. De todas formas, el modelo histórico de ese tipo de arquitectura ya no es el clasicismo, a diferencia de lo que prevalecía en el siglo XVIII, sino la arquitectura gótica con sus arbotantes, columnitas y cruceros de ojivas.
El racionalismo de Pugin poco tiene que ver por tanto con los ideales arquitectónicos de Laugier o Ware, similares solo en apariencia. Por la importancia que concede a la lógica constructiva de la arquitectura gótica, se aproxima más a su coetáneo francés Viollet-le-Duc (1814-1879). Esto queda patente en que Pugin considera el modelo de la cabaña primitiva como un falso arquetipo de la arquitectura cristiana.
Le parece absolutamente absurdo que los edificios de piedra de los griegos puedan derivarse inicialmente de una cabaña primitiva de madera. Al ofrecer la piedra unas posibilidades constructivas completamente distintas a la madera, la arquitectura de los griegos se habría quedado, a su modo de ver muy por detrás de sus posibilidades. En cambio, el invento del arbotante y la altura de la bóveda gótica demuestran de manera impresionante cómo los constructores de la Edad Media supieron sacar provecho de la piedra como material de construcción. Esta lógica arquitectónica también rige en la fachada de la catedral gótica como lo demuestran los arbotantes. Pugin remite como contra ejemplo a San Pablo, la catedral barroca construida por Wren cuyos contrafuertes quedan ocultos por una arquitectura ciega que nada iustifica desde un punto de vista funcional.
Pero no solo unos motivos de orden constructivo y funcional llevan a Pugin a rechazar las imitaciones de la arquitectura clásica desde la Antigüedad.Pugin invoca también en Contrasts sobre todo unas consideraciones de orden religioso para justificar dicho rechazo. Critica el uso de elementos clásicos dado que estos remiten a la arquitectura de los templos griegos y deben abordarse por tanto en un contexto cultural totalmente distinto al marco cristiano. Finalmente, las mayores construcciones de la Antigüedad, como por ejomplo los templos griegos, nacieron por rnotivos religiosos. Siguiendo esta Iógica,la adaptación de la arquitectura pagana dentro de la sociedad cristiana, en especial desde el Renacimiento, se entiende como una falsa idolatría y el síntoma de la impotencia para crear una expresión arquitectónica y cultural singular.Buena prueba de ello es la arquitectura europea desde el siglo XV y su errónea concepción de la arquitectura clásica como fondo de formas libremente disponible a la que remite Pugin. Cree hallar en las obras arquitectónicas contemporáneas de John Nash (1752-1835), John Soane (1752-1837)0 Robert Smirke (1781- 1867) una actitud igualmente superficial.
Pugin interpreta globalmente la evolución descrita como la expresión de un declive general de valores, cuya causa sitúa en el debilitamiento del catolicismo y «el triunfo de esas nuevas y degeneradas ideas sobre los antiguos sentimientos católicos».Y solo se pudo llegar hasta ahí porque la sociedad inglesa flaqueó en su fe en la época de la Reforma. Pugin, que se convirtió al catolicismo en 1834, vio en la restauración de la Iglesia católica la condición preliminar para una gran arquitectura, tal y como vio la luz en los siglos XIIl y XIV, en plena armonía con los ideales religiosos y sociales. En concreto Pugin no se cansa de subrayar en Contrasts la perfección de la sociedad medieval y, por consiguiente, de asociarle una utopía social.A diferencia de la sociedad de mediados del siglo XIX, marcada ante todo por la creciente industrialización con unos problemas imprevisibles en todos los aspectos, la Edad Media representa para Pugin una época de armonía social. Algo patente cuando interpreta la actitud desinteresada de los creyentes -sea cual sea la jerarquía-  como un rasgo esencial de la sociedad medieval. Y solo gracias a esta religiosidad colectiva consiguieron ver la luz las grandes catedrales, al no ser más que piedad convertida en arquitectura.
Pugin considera pues obvio que los elementos esenciales se deduzcan del simbolismo cristiano, por ejemplo la cruz como modelo de planta cruciforme o la verticalidad como modelo de la inmensa altura de la nave principal.Asimismo, las formas de la arquitectura clásica inspiradas en la cultura antigua no encuentran ninguna correspondencia en los valores fundamentales de la sociedad cristiana y deben considerarse por tanto como adornos carentes de sentido, sintomáticos de una sociedad sin dirección ni valores. El hecho de que Pugin se refiere aquí a la Inglaterra de la era industrial queda patente en la comparación que establece entre una catholic town, una ciudad católica del año 1444 y la misma ciudad en el a8o 1840. En lugar del homogéneo tejido arquitectónico de las ciudades góticas, aparece la ciudad de principioc de la era industrial, que combina obras arquitectónicas de tendencia clásica con construcciones meramente utilitarias que llevan chimeneas de fábricas. Para terminar, la cárcel moderna en primer plano contrasta con el estado de desolación de la sociedad secularizada en la que se ha convertido la sociedad inglesa. Pugin expresa así una imagen positiva de la Edad Media, en las que se fundamentan las ideas reformadoras de John Ruskin (1819-1900)y William Morris (1834-1896), aunque estos no compartieron desde luego su fanatismo religioso.

TEORIA DE LA ARQUITECTURA
Del renacimieno a la actualidad
Ed. Taschen, Colonia, 2003

viernes, julio 01, 2011

TEORIAS ARQUITECTÓNICAS DE LOS AÑOS 60-70. Temas y conceptos


MUERTE Y VIDA DE LAS GRANDES CIUDADES. JANE JACOBS. 1961:
  • Qué conceptos y nociones critica Jane Jacobs. Contra qué escribe
  • Criticas de las urbanizaciones y conjuntos
  • Que plantea sobre el tema de la seguridad en barrios y calles, sobre la paz pública.
TEAM X (CIAM 9º : 1953; CIAM 10º: 1956)
  • Crítica a la Carta de Atenas
  • Principios guía del trabajo del TEAM 10.
CHRISTIAN NORBERT SCHULTZ. EXISTENCIA, ESPACIO Y ARQUITECTURA. 1971
  • Centro o lugar
  • Dirección o camino
  • Área o región
CHRISTOPHER ALEXANDER. ENSAYO SOBRE LA SINTESIS DE LA FORMA
  • Culturas inconscientes de si mismas
  • Planteamientos fundamentales de su metodologia
ROBERT VENTURI – DENNIS SCOTT BROWN. COMPLEJIDAD Y CONBTRADICCIÓN EN LA ARQUITECTURA. 1966
  • Idea central
  • Crítica a la arquitectura moderna
  • Modelos que propone
ROBERT VENTURI – DENNIS SCOTT BROWN. APRENDIENDO DE LAS VEGAS. 1972
  • Que estudia el libro
  • Conceptos. “el pato” y “la caja funcional decorada”
  • Ejemplos: Las Vegas y el munco Disney
CHARLES JENCKS. EL LENGUAJE DE LA ARQUITECTURA POSMODERNA. 1977
  • La muerte de la arquitectura moderna
  • Críticas
  • La arquitectura como lenguaje
  • Proceso: pioneros, reanimación de la arquitectura autóctona, el espacio posmoderno
  • Conclusiones: “dialectica entre dos códigos”
ALDO ROSSI. LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD. 1966.
  • Teoría de la ciudad: conceptos
  • Estructura de los hechos urbanos: arquitectura de la ciudad, permanencias, obra de arte.
  • Tipologías. Modelo y tipo

domingo, mayo 01, 2011

EL MANIFIESTO DE DOORN Team 10


EL MANIFIESTO DE DOORN

Team 10

El Manifiesto de Doorn fue elaborado en 1954 en el contexto de la primera reunión familiar del Team 10. En ella participaron todos los socios fundadores y el arquitecto Sandy Van Ginkel. Por lo tanto, corresponde a uno de los primeros escritos del recién creado Team 10.

Por el hecho de ser un manifiesto aún se despliega a la manera de los escritos programáticos de los maestros. Pero esta actitud doctrinaria será abandonada inmediatamente y las actas de las reuniones del Team 10 se irán convirtiendo en colecciones de innumerables fragmentos y artículos.

En el comentario que realizan los Smithson ya se anuncian ideas que desarrollarán en su libro Urban
Structuring (1967): la consideración de cada «comunidad» en su entorno particular, la insistencia en la movilidad e intercambiabilidad dentro de la estructura de los barrios, etc...

Team 10, formado por Jacob B. Bakema, George Candilis, Aldo Van Eyck, Alison y Peter Smithson, Gutman, John Voelker, William Howell y Shandrach Woods, fue creado en 1954 en el CIAM de Aix‐en‐Provence.

The Doorn Manifesto fue redactado en Holanda en 1954, y en la presente antología se recoge también el comentario que Alison Smithson añadió en su artículo publicado en Architectural Design de julio de 1956 titulado «Alternatives to the Garden City idea». Ambos textos fueron publicados consecutivamente en el Team 10 Primer, editado en 1968 en Studio Vista (G.B.) y en 1974 en MIT Press (USA).

MANIFIESTO

1. Sólo tiene sentido considerar la casa como parte de una comunidad, resultado de la interacción entre unos y otros.
2. No deberíamos perder el tiempo en catalogar los elementos de la casa mientras no haya cristalizado la otra relación.
3. El «hábitat» se ocupa de la casa particular en un tipo de comunidad particular.
4. Las comunidades son las mismas en todas partes.
    1) Casa agrícola aislada
    2) Pueblo.
    3) Ciudades pequeñas de varios tipos (industriales/administrativas/especiales).
    4) Grandes ciudades (multifuncionales).
5. Estos tipos pueden observarse en la relación con su entorno (habitat) en la sección del valle de  Geddes.
6. Toda comunidad ha de ser internamente cómoda —ha de tener facilidad de circulación—; consecuentemente, cualquiera que sea el tipo de transporte del que se trate, su densidad ha de crecer al ritmo de la población: por ejemplo: 1) tendrá la menor densidad, 4) la mayor.
7. Hemos de estudiar, por tanto, qué viviendas y agrupaciones son necesarias para generar comunidades cómodas en los diversos puntos de la sección del valle.
8. La adecuación de toda solución se ha de dar en el ámbito de la creación arquitectónica más bien que en el de la antropología social.

Holanda, 1954

COMENTARIOS DE A.P. SMITHSON

Había llegado a ser una obviedad que la construcción de ciudades caía fuera del ámbito del pensamiento puramente analítico —que el problema de las relaciones humanas no podía ser apresado en la red de las «cuatro funciones». El Manifiesto de Doorn, en un intento por remediar esta situación, propone lo siguiente: «Para entender las pautas de las asociaciones humanas debemos considerar a cada comunidad en su entorno particular».
¿Cuáles son exactamente los principios a partir de los cuales ha de formarse una ciudad? Los principios de formación de una comunidad pueden deducirse de la ecología de la situación, de un estudio de los aspectos humanos, naturales y construidos y de su acción mutua.
Si la validez de la forma de una comunidad se basa en las pautas de vida, el primer principio deberá ser consecuentemente un análisis objetivo y permanente de la estructura humana y de sus cambios.
Tal análisis no habría de incluir sólo «lo que acontece», «los hábitos del organismo, modos de vida y relaciones con lo que le rodea como, por ejemplo, vivir en ciertos lugares, ir a la escuela, acudir en medios de locomoción al puesto de trabajo e ir de tiendas, sino también "lo que motiva", las razones para ir a determinadas escuelas, elegir tal tipo de trabajo y acudir a unas tiendas concretas».
En otras palabras, intenta descubrir unas pautas de realidad que incluyen aspiraciones humanas.
La estructura social a la que el urbanista ha de dar forma no es sólo diferente sino mucho más compleja de lo que había sido antes.
Los diversos servicios públicos dan a la familia cada vez más independencia del contacto físico real con el resto de la comunidad y la hacen cada vez más vuelta hacia sí misma.
Dichos factores habrían de hacer, al parecer, incomprensible la aceptación mantenida de formas de vivienda y sistemas de acceso que difieren muy poco de los que satisficieron el sueño de los reformadores sociales anteriores a la primera guerra mundial.
Esto es, especialmente así, si consideramos la creciente utilización del automóvil. Hemos de dar por sentado que nos acercamos a las normas de movilidad americanas. Una acera que parte de una plaza urbana expuesta y mal delimitada es un nexo pobre entre un coche bien caliente y una casa con calefacción. En el diseño de los edificios y plantas urbanas en áreas tropicales se considera un método aceptado basar los principios generales del planeamiento en la consideración de los medios para paliar los malos efectos del clima y sacar partido a sus efectos benéficos. El clima de Inglaterra es lluvioso y frío durante unos ocho meses al año. Ello parecería requerir casas que proporcionen y, además, tengan la apariencia de proporcionar una protección general. Muros dobles, techos dobles, dobles ventanas, accesos cubiertos, patios cubiertos y secos y entradas a ser posible cubiertas.
El clima inglés no se caracteriza por su intensidad sino por su inestabilidad. La casa, por tanto, debería ser capaz de captar todo lo que pueda conseguir del buen tiempo, recogiendo en cada habitación el calor del sol a través de ventanas orientadas al sur, y proporcionando accesos fáciles a patios abrigados, jardines aterrazados o terrazas que puedan acomodarse sin pérdida de tiempo para apropiarse de los encantos de nuestro clima y luego cerrarse en un instante para desentenderse de él.
Tal actitud respecto a la protección y al cambio debería guiar la forma de todo el plan de distribución.
Toda situación nueva existe en el contexto de otras antiguas y debería dar un nuevo valor a las formas de las viejas comunidades, modificándolas.
La idea de una comunidad equilibrada y autónoma es tan insostenible teóricamente como costosa desde un punto de vista práctico. El rechazo de una concepción así exige un cambio completo de actitud. El planificador no es ya el reformador social sino un técnico en el terreno de la forma que no podrá seguir contando con centros comunitarios, lavanderías comunitarias, salones comunitarios, etc., para disimular el hecho de que un asentamiento resulta en su globalidad incomprensible. Indudablemente, en la planificación de una nueva situación se deberían calcular desde un principio las dimensiones de la comunidad nueva en términos de población, como hacemos aquí, con el fin de hacer posible la elección de un emplazamiento apropiado y la planificación de los enlaces —carreteras, saneamiento, electricidad, etc.— con los sistemas existentes.
Sin embargo, los anteproyectos de planificación municipal no pueden crear la forma de una comunidad nueva. Esa forma se genera, en parte, como respuesta a la ya existente y, en parte, como respuesta al Zeitgeist —no susceptible de planificación—. Cualquier adición a una comunidad, cualquier cambio de circunstancias, generará una repuesta nueva.
Una faceta de esta respuesta es la escala —el modo como se organiza en su configuración la parte nueva para hacer que tenga sentido en el conjunto.
Del mismo modo que el conjunto cambia con el añadido de partes nuevas, así también la escala de las partes habrá de cambiar con el fin de que tanto ellas como el todo continúen siendo una respuesta dinámica mutua.
La escala tiene algo que ver con el tamaño, pero más con el efecto del tamaño.


AD., julio, 1956, A.P.S.

LA CARTA DE ATENAS. SUBTITULOS COMPLETOS

      
CARTA DE ATENAS.
C I A M - Congreso Internacional de Arquitectura Moderna
1933

A.      GENERALIDADES

1. La ciudad no es sino una parte de un conjunto económico social y político que constituye la región.
2. Yuxtapuestos a lo económico, a lo social y a lo político, valores de orden psicológico y fisiológico, ligados a la persona humana introducen en la discusión preocupciones de orden individual y colectivo.
3. Estas constantes psicológicas y biológicas sufrirán la influencia del medio (situación geográfica y topográfica, situación económica y situación política).
4. De la situación geográfica y topográfica de la naturaleza de los elementos agua y tierra, de la naturaleza del suelo, del clima.
5. De la situación económica: los recursos de la región, como también de los contactos naturales o artificiales en el exterior.
6. De la situación política: sistema administrativo.
7. Circunstancias particulares a través de la historia han determinado los caracteres de la ciudad: defensa militar, descubrimientos científicos, administraciones sucesivas, desarrollo progresivo de las comunicaciones y de los medios de transportes (vías terrestres). Vías fluviales y marítimas ferrocarriles y vías aéreas.
8. Las razones que presiden el desarrollo de las ciudades están, pues sometidas a cambios continuos.
9. El advenimiento de la era maquinista ha provocado inmensas perturbaciones en él comportamiento de los hombres, en su repartición sobre la tierra y en sus empresas. Movimiento irrefrenado de concentración de las ciudades a favor de las velocidades mecánicas, evolución brutal sin precedentes en la historia, y que es universal. El caos ha entrado en las ciudades.

B. ESTADO CRÍTICO ACTUAL DE LAS CIUDADES

I. HABITACIÓN
10. La población es demasiado densa en el interior del centro histórico de las ciudades (se cuenta hasta mil y aún mil quinientos habitantes por hectárea) como así también en algunas zonas de expansión industrial del siglo XIX
11. En estos sectores urbanos comprimidos las condiciones de habitción son nefastas: falta del espacio necesario atribuido a la habitación, falta de superficies, verdes disponibles, falta en fin de mantención de los edificios (explotción basada en la especulación).
Situación agravada aún por la presencia de una población de standard de vida muy baja, incapaz de tomar ella misma medidas defensivas (mortalidad que llega hasta el 20%).
12. El crecimiento de la Ciudad. devora paulatinamente las áreas verdes limítrofes sobre las cuales tomaban vista sus cinturas sucesivas. Este alejamiento siempre mayor a los elementos naturales aumenta aún el desorden en la higiene.
13. Las construcciones destinadas a la habitación están repartidas sobre la superficie de la ciudad en  contradicción con las necesidades  de la higiene.
14. Los barrios más densos se encuentran en las zonas menos favorables (laderas mal orientadas,  sectores invadidos de bruma de  gases industriales, inundables etc.
15. Las construcciones aireadas (habitaciones de estándar superior) ocupan las zonas favorables, al abrigo de vientos hostiles aseguradas de vistas y de perspectivas  en el paisaje, lagos, mares, montes etc. Y de un asoleamiento abundante.
16. Esta repartición parcial de la habitación está sancionada por el uso y por las disposiciones edilicias consideradas como justificadas: zonificación.
17. Las construcciones que se levantan a lo largo de las vías de comunicación y alrededor de los nudos de circulación son perjudiciales a la habitación: ruidos; polvos y gases nocivos.
18. El alineamiento tradicional de, habitaciones sobre el borde de las calles no asegura el asoleamiento sino a una parte mínima de la vivienda.
19. La repartición de las construcciones de uso colectivo dependiente de la habitación es arbitraria.
20. Muy particularmente las escuelas están situadas a menudo sobra las vías de circulación y están demasiado alejadas de las habitaciones.
21. Los barrios suburbanos se han formado sin plan y sin unión normal con la ciudad.
22. Se ha tratado de incorporarlos en el dominio administrativo. No son a menudo sino una aglomeración de casuchas y la vialidad indispensable es difícilmente rentable.

HAY QUE EXIGIR
24. Que los barrios de habitación ocupen en adelante los emplazamientos mejores en el espacio urbano, sacando partido de la topografía, teniendo en cuenta el clima y disponiendo del asoleamiento más favorable y de áreas verdes adecuadas.
25. Que la determinación de las zonas de habitación sea dictada por razones de higiene.
26. Que las densidades razonables sean impuestas según las formas de habitación propuestas por la naturaleza misma del terreno
27. Que se fije un mínimo de horas de asoleamiento para cada vivienda.
28. Que la alineación de habitaciones a lo largo de cías de comunicación sea prohibida
29. Que se tengan en cuenta los recursos técnicos modernos para construir habitaciones altas.
Que colocadas a gran distancia una de otra liberen el suelo en favor de amplias áreas verdes.

II. ESPARCIMIENTO
31. Las áreas libres son en general insuficientes
32. Cuando las áreas son de una extensión suficiente están generalmente mal asignadas, y por este hecho son poco utilizables para la masa de los habitantes.
33. La situación excéntrica de superficies libres no se presta al mejoramiento de las condiciones de la habitación en las zonas congestionadas de la ciudad.
34. Las escasas instalaciones deportivas, para ser ubicadas en las proximidades de los que las usaban están en general equipadas provisionalmente sobre terrenos destinados a futuros barrios de habitación o de industria. Pobreza y traslados incesantes
35. Los terrenos que podrían aprovecharse para esparcimientos de fin de semana están a menudo, mal unidos a la ciudad.

HAY QUE EXIGIR
36. Que todo barrio de habitación disponga en adelante de la superficie verde necesaria para el desarrollo racional de los juegos y deportes de los niños de los adolescentes y adultos.
37. Que los islotes insalubres sean demolidos reemplazados por áras verdes los barrios colindantes quedarán así saneados
38. Que estas nuevas superficies verdes, sirvan fines claramente definidos: contener jardines infantiles, escuelas, centros juveniles o todos los edificios de uso común. Ligados finalmente a la habitación.
39. Que las horas libres semanales se pasen en lugares favorablemente preparados: parques, bosques, campos de deportes, estadios, playas etc.
40. Que se tengan en cuenta los elementos existentes: ríos, bosques, colinas, cerros, valles; lagos, mares. etc.

III. TRABAJO
41. Los sitios de trabajo ya no están dispuestos racionalmente en el complejo urbano: industria,  artesanado, negocios, administración, comercio
42. La ligazón entre la habitación y los sitios de trabajo ha dejado de ser normal, impone recorridos desmesurados.
43. Las horas de afluencia para los transportes revelan un estado crítico
44. Por la ausencia de todo Programa: crecimiento incontrolado de las ciudades, ausencia de previsión, especulación con los terrenos. Etc. La industria se instala al azar, no obedeciendo a regla alguna.
45. En las ciudades, las oficinas se han concentrado en barrios de negocios, los barrios de negocios, instalados en los lugares privilegiados de la ciudad, proveídos de la más completa circulación, son rápidamente presa de la especulación. Tratándose de negocios privados: la organización útil para su desarrollo natural deja que desear.

HAY QUE EXIGIR
46. Que las distancias entre los sitios de trabajo y las zonas de habitación se reduzcan al mínimo.
47. Que los sectores industriales se independicen de los sectores de habitación, separando unos de otras con zonas de verdor: Que las zonas industriales queden contiguas al ferrocarril, al canal y al camino
48. Que el artesanado íntimamente ligado a la vida urbana, de la que procede directamente pueda ocupar los lugares netamente asignados en el interior de la ciudad.
49. Que el barrio cívico, consagrado a la administración privada o pública quede asegurado de buenas comunicaciones con los barrios de habitación como también con las industrias o artesanados emplazados en la ciudad o en sus proximidades.

IV.CIRCULACIÓN
51. La red actual de vías urbanas es el conjunto de ramificaciones desarrolladas en torno a las vías de comunicación. Estas últimas se remontan en el tiempo en Europa, mucho más allá de la
Edad Media y aún, a veces de la antigüedad.
52. Concebidas para recibir peatones o carruajes ya no responden hoy a los medios de transportes mecánicos.
53. El dimensionamiento de las calles, desde luego inapropiado, se opone a la utilización de las nuevas velocidades y al adelanto regular de la ciudad.
54. Las distancias entre las bocacalles son muy reducidas.
55. El ancho de las calles es insuficiente. Tratar de ampliar éstas es a menudo una operación onerosa y además ineficaz
56. Frente a las velocidades mecánicas la red de calles aparece irrcional, careciendo de exactitud, de elasticidad, de diversidad, de conformidad.
57. Los trazados de orden suntuario persiguiendo finalidades reprsentativas, han podido o pueden constituir torpes tropiezos para la circulación.
58. En muchos casos, la red de vías férreas ha llegado a ser, fuera de la extensión de la ciudad, un grave obstáculo para la urbanización. Encierra barrios de habitación, privándolos de contactos útiles con los elementos vitales de la Ciudad.

HAY QUE EXIGIR
59. Que análisis útiles sean hechos sobre estadísticas rigurosas del conjunto de la circulación en la ciudad y en su región. Trabajo que revelará las corrientes de circulación y la calidad de sus rendimientos
60. Que las vías de circulación sean clasificadas según su naturaleza y construidas en función de los vehículos y de su velocidad.
61. Los cruces, muy solicitados serán convertidos a la circulación continua por cambios de niveles.
62. Que el peatón pueda seguir caminos distintos de los del automóvil.
63. Que las calles sean diferenciadas según sus destinos: calles de habitación, de paseo, de transito, vías principales.
64. Que zonas de vegetación aíslen, en principio, las corrientes de gran circulación.

V. PATRIMONIO DE LAS CIUDADES HISTÓRICAS
65. Los valores arquitectónicos deben ser conservados (edificios aislados o conjuntos urbanos).
66. Serán conservados siempre que sean la expresión de una cultura anterior Y si responden a un interés general.
67. Si su conservación no involucra el sacrificio de poblaciones mantenidas en condiciones malsanas.
68. Si es posible, en su presencia perjudicial remediarlas con medidas radicales, por ejemplo, la desviación de elementos vitales de circulación aún más el desplazamiento de centros considerados hasta ahora como inamovibles.
69. La destrucción de habitaciones insalubres alrededor de los monumentos Históricos dará la ocasión para crear áreas verdes.
70. El uso de estilos del pasado, bajo pretextos de estética, en las construcciones nuevas erigidas en las zonas históricas trae consecuencias nefastas. El mantenimiento de tales recursos o la introducción de tales iniciativas no será tolerado bajo ninguna forma.                                             

B.      PUNTOS DE DOCTRINA.

71. La mayoría de las ciudades estudiadas ofrecen en la actualidad la imagen del caos: estas ciudades no responden en ningún momento a su destino, que sería el de satisfacer las necesidades primordiales biológicas y psicológicas de sus habitantes.
72. Esta situación revela, desde el comienzo de la era maquinista, la suma de intereses privados.
73. La violencia de los intereses privados provoca una desastrosa ruptura de equilibrio entre la presión de las fuerzas económicas por un lado, la debilidad del control administrativo y la impotente solidaridad social por otro.
74. A pesar de que las ciudades están en estado de transformación permanente, su desarrollo es conducido sin precisión ni control, y sin que se tengan en cuenta los principios del Urbanismo contemporáneo, especificados por los sectores técnicos competentes.
75. La ciudad debe asegurar en el Plano espiritual y material, la libertad individual y el beneficio de la acción colectiva.
76. El dimensionamiento de todas las casas, en el dispositivo urbano no puede regirse sino por la escala humana.
77. Las bases del urbanismo son las cuatro funciones: habitar, Trabajar, Recrearse (Horas libres), Circular.
78. Los Planes determinarán la estructura de cada una de los sectores destinados a las cuatro funciones base, y fijarán su emplazamiento respectivo en el conjunto
79. El ciclo de las funciones cotidianas: habitar, trabajar, recrearse (recuperación), será reglamentado, por el urbanismo, en la economía de tiempo más estricta, siendo considerada la habitación como el centro mismo de las preocupaciones urbanísticas y el punto de conjunción de todas las medidas
80. Las velocidades mecánicas nuevas han revolucionado el ambiente urbano, instaurando el peligro permanente, provocando el embotellamiento la parálisis de las comunicaciones, comprometiendo la higiene.
81. El Principio de la circulación urbana y, suburbana debe ser revisada. Una clasificación de las velocidades disponibles debe ser hecha. La reforma de la zonificación poniendo en armonía las funcines base de la ciudad, creará entre estas ligazones naturales para cuya consolidación se preverá una red racional de grandes arterias.
82. El urbanismo es una ciencia de tres dimensiones y no dos dimensiones. Es haciendo intervenir el elemento altura como se dará solución a las circulaciones modernas y a los esparcimientos por él aprovechamiento de los espacios libres así creados.
83. La ciudad debe ser estudiada en el conjunto de su región de influencia. Un Plan regional reemplazará al simple plan municipal. El límite de la aglomeración estará en función de su radio de acción económica.
84. La ciudad definida entonces como una unidad funcional deberá crece armoniosamente en cada una de sus partes disponiendo espacios y ligazones donde puedan inscribirse, en el equilibrio, las etapas de su desarrollo
85. Es de la más urgente necesidad que cada ciudad establezca su  programa, promulgando las leyes que permitan su realización.
86. El programa será bosquejado sobre análisis rigurosos hechos por especialistas, y preverá las etapas en él tiempo y en el espacio. Reunirá en un acuerdo fecundo las fuentes naturales del terreno, la topografía del conjunto, los recursos económicos, las necesidades sociales, los valores espirituales.
87. Para el arquitecto, ocupado aquí en tareas de urbanismo, la herramienta de medida será la escala humana
88. El punto de partida del urbanismo es una célula de habitación (una vivienda) y su inserción en un grupo formando una unidad de habitación de dimensión eficaz
89. Es a partir de esta unidad vivienda cómo se establecerán en el espacio urbano las relaciones entre la habitación, los sitios de trabajo y las instalaciones consagradas a las horas libres.
90. Para resolver esta gran tarea es indispensable utilizar los recursos de la técnica moderna. Esta, por el concurso de especialistas, protegerá el arte de construir con todas las seguridades de la ciencia. Y la enriquecerá con innumerables inventos
91. La marcha de los acontecimientos será particularmente influenciada por los factores políticos, sociales y económicos.
92. No es aquí donde intervendría en última instancia el arquitecto
93. La escala de trabajos por emprender de urgencia para el acondicionamiento de las ciudades, y por otra parte, el estado infinitamente  dividido de la propiedad privada, son dos realidades antagónicas
94. La peligrosa contradicción comprobada aquí acusa una de las cuestiones más peligrosas de la época: la urgencia de reglamentar, por un medio legal, la distribución de todo el suelo útil para equilibrar las necesidades vitales del individuo en plena armonía con las necesidades colectivas.
El interés privado será subordinado al interés colectivo.